Nairo Quintana: “Estoy nuevamente como un niño, como cuando llegué por primera vez, hace más de 10 años” | Ciclismo | Deportes

Bien se podría empezar a contar el regreso al pelotón de Nairo Quintana (Tunja, Boyacá, 34 años en enero) con el apócrifo “decíamos ayer” de Fray Luis en Salamanca, pues como el agustino de Belmonte que sufrió cuatro años de prisión por una acusación falsa el ciclista colombiano se reincorpora al Movistar después de un año de exclusión injusta. Pero quien lo haga mentirá, advierte Quintana en la entrevista, pues no siente que todo siga igual a como estaba antes de su descalificación del Tour por consumir el analgésico tramadol, que solo a partir del 1 de enero próximo entrará en la lista de sustancias prohibidas de la Agencia Mundial Antidopaje, de su exclusión de la Vuelta a España de 2022, de su despido del equipo Arkea, de la entrada de su nombre en una lista negra de corredores rebeldes no fichables elaborada por el presidente de la Unión Ciclista Internacional, David Lappartient. “Lo que menos quiero verdaderamente es engañar, decir que voy a ganar cuando no se sabe la respuesta deportiva”, dice, desde la concentración del Movistar en Calp, el ganador del Giro de 2014, de la Vuelta de 2016, dos veces segundo en el Tour, que lamenta parecer “grosero” por no responder a las preguntas sobre su peripecia y castigo. Este jueves vuelve al gran salón de la sede de Telefónica con los pocos viejos compañeros que siguen en un ciclismo que ha cambiado.

Pregunta. Utrecht. Agosto de 2022. Vísperas de una Vuelta que no correrá. Comienzo del tormento del tramadol. ¿Qué recuerda de aquel momento?

Respuesta. Lo que puedo decir, y ya, para no andar más sobre ese tema, es que lógicamente fue difícil para mí, jamás esperado, muy doloroso. El tiempo luego pasó hasta llegar a este momento, que pienso que es un momento muy emocionante para mi vida y una nueva partida para mi vida deportiva. Lo que ahora quiero un poco comunicar es que trato siempre de evitar hablar de eso, más que todo por no despertar ni problemáticas ni sentimientos que puedan afectar ni a una parte ni a la otra.

P. Pero a todo el mundo le sorprendió el castigo desproporcionado que sufrió, un año sin competir, por una sustancia que no es dopaje, un analgésico…

R. Me sabe mal porque sueno un poco grosero y no quiero serlo. No quiero, como le digo, ahondar más sobre el tema para no herir ni culpar. Ha sido un año difícil y ahora lo que más quiero es ya dejar, no olvidar, porque no se olvida, pero sí cerrar ese capítulo y un poco prever cómo va a brillar el sol de aquí en adelante.

P. Solo un sí o un no, ¿se ha sentido víctima de una injusticia?

R. He estado un año sin correr y… Y bueno, he estado luchando por seguir corriendo. Lo he logrado, y con un agradecimiento enorme a la marca, a Telefónica, y, lógicamente a Eusebio [Unzue, mánager del Movistar], que me ha dado nuevamente la confianza y la oportunidad para seguir ahora.

P. ¿Ha pasado momentos de desesperación este año?

R. Sí, ha sido difícil, porque es difícil… Es tu vida, es tu disciplina, tu hábito y, y romperla de un momento a otro es muy difícil. Tuve la fortuna de que a lo largo de mi carrera deportiva vine construyendo paralelamente varios quehaceres, empresas y demás, que me tuvieron motivado y ocupado para seguir adelante.

P. Va a cumplir 34 años, ya no es un niño. ¿Volverá a ser Nairoman, el campeón que fue?

R. Todo el mundo quiere que gane, pero tenemos que ser conscientes de que ha llegado una nueva generación muy fuerte. Aunque tenga las ganas y la motivación, y aún tenga motor, no creo que va a volver a ser lo de antes, teniendo estos superganadores. Nosotros brillamos un poco más o menos una década, y de mi generación hemos visto cuántos han dejado la bici en estos dos últimos años y algunos que siguen lo hacen con mucha desmotivación. De mi parte voy a seguir con mucha motivación porque he llegado con un nuevo aire, una nueva visión también de, valga la redundancia, de ver el ciclismo. Haré el máximo posible y lo que el equipo demande y esté dentro de mis capacidades, sobre todo para aportar al equipo y ayudar a Enric Mas, que es el líder.

P. Pocas caras conocidas habrá encontrado en el Movistar. ¿Ha sido como llegar a un mundo desconocido? ¿Vuelve a sentirse el Nairito que llegó en 2012 después de ganar el Tour del Porvenir?

R. Prácticamente todos son corredores que no estaban en 2019, mi último año aquí, y en el staff sigue habiendo algunos, pero se ve una gran mejoría de equipo técnico y de direccionamiento. Todos esos detalles lo van llenando a uno de motivación a tal punto de hacerme sentir verdaderamente nuevo, nuevo y feliz, porque estoy nuevamente como un niño, como cuando hace ya un poco más de diez años llegué por primera vez al equipo, con mucha ilusión de seguir aprendiendo, de seguir creciendo y de explotar a nivel deportivo el 100%.

P. Nada más anunciar su regreso, en Colombia todo el mundo empezó a exigir que fuera el líder. ¿Cómo vive esa presión de un pueblo que necesita un ídolo? Hace no mucho, Egan Bernal, antes de su accidente, y usted estaban entre los mejores del mundo.

R. Está claro que no hay ya una figura representativa en las grandes vueltas como los traíamos acostumbrados. Hace falta y se necesita, pero la gente tiene que entender también, y ya durante la rueda de prensa allí en Colombia lo dejamos bien explicado, que los tiempos han cambiado, que, así como las cosas envejecen, los hombres también, y que no tenemos 20 años como cuando hacíamos verdaderamente brillar y emocionar tanto con nuestras victorias. Ha cambiado el tiempo y se tiene que seguir trabajando para que siga habiendo esos líderes latinoamericanos, porque no solo es Colombia sino en sí Latinoamérica, y que pueda tener un gran representante en las mejores carreras del mundo.

P. ¿Pero no le puede prometer al menos al pueblo si no ser un líder ganador sí, al menos, una autoridad de referencia?

R. Lo que menos quiero verdaderamente es engañar, decir que voy a ganar cuando no se sabe la respuesta deportiva. Ya llevamos 10 años que estamos en un gran nivel y no somos los chavales de siempre. Han pasado años. Le hemos explicado a la gente. No tenemos 20 años o 22 o 23, como los actuales líderes que están ganando. En su época lo fuimos y son épocas. Ahora, seguramente, estaré allí muy cerca de algunos, pero no creo que a nivel de esos tres, cuatro, cinco líderes que están disputando prácticamente todas las carreras del calendario internacional.

P. Usted fue como ellos. A los 23 asumió el liderazgo del Movistar cuando Valverde se cortó en un abanico y desafió al intocable Froome en el Ventoux. Demostró su determinación de ser el mejor.

R. Es así. Así ha funcionado siempre. Hay jóvenes ahora, hoy están unos, pero, de repente, mañana pueden ser otros, y sale uno y va uno y viene el otro, y… sin fin.

P. En febrero regresa el Tour Colombia. ¿Participará?

R. Inicialmente, sí, es lo que está previsto.

P. Se lo han organizado en su Boyacá, en Paipa, en Tunja…

R. Eso sí es verdaderamente en casa. Y luego haré Giro. A Enric lo han tenido muy centrado para el Tour de Francia. Nos dividen a todos.

P. El Giro tiene etapa en el monte Grappa, donde ganó la crono del Giro que terminó en rosa, en 2014; en el Tour le esperará el ascenso y el descenso del Galibier, como en 2019, su última gran victoria. Y está concentrado en Calp, donde logró su última victoria en la Vuelta, en 2019, también. Todo parecen señales de bienvenida que le envía el futuro.

R. Bueno, no lo había pensado de esa manera. Son tantas cosas y tantas señales que están a favor mío para que pueda seguir y realmente hoy estoy disfrutando como un niño con un juguete nuevo. Estoy feliz, estoy entrenándome superbien, estoy con ganas y con ilusión de colocarme el maillot, y tantas cosas que son cada día señales de emoción de poder nuevamente estar en la alta competición.

P. ¿Qué tal con Mas? ¿Han hablado ya tranquilamente entre los dos?

R. No, no hemos hablado mucho. Él acaba de ser papá y los primeros días aquí en la concentración no pudo estar debido a ello y nada, pero estos días estaremos compartiendo seguramente. Siempre hemos tenido muy buen reporte. De hecho en Andorra, donde me instalé con mi familia, le acompañé algunos días a entrenarse más durante este año y con algunos compañeros más. La verdad que estoy muy, muy contento. El grupo en general, un grupo de jóvenes con una cabeza muy bien sentada, ya unos hombres, aunque jóvenes, pero ya bien hechos, y yo creo que este año para el equipo en general va a ser un gran año, un año donde se va a dar un paso también hacia adelante.

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