Las subidas del salario mínimo no han destruido empleo, pero los expertos difieren sobre el efecto de futuros incrementos | Economía

El salario mínimo (SMI) ha crecido un 47% en los últimos cinco años, desde los 735,9 euros en los que estaba a finales de 2018 hasta los 1.080 que ha alcanzado en 2023. Los sucesivos incrementos han sido sujeto de crítica de muchos economistas en los últimos años, que advertían de una profunda destrucción de empleo provocada por estas alzas. El Consejo General de Economistas de España ha acogido este lunes un debate al respecto, en el que han participado el director de Investigación del área laboral de Fedea, Marcel Jansen, y el coordinador del gabinete económico de la Confederación Sindical de CC OO, Luis Zarapuz, moderado por José García Montalvo, catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra. Los participantes han coincidido al señalar que los incrementos no han destruido empleo, y que si lo han hecho ha sido de una forma muy residual. Ha habido menos consenso al señalar la conveniencia de seguir incrementando la menor retribución posible.

“Se dice que los economistas siempre se quejan por las subidas del SMI, que no lo ven bien, pero esto es una falsedad”, ha comentado en la introducción del debate García Montalvo, “hace 30 años que esto no es así. Tenemos un Premio Nobel que lo ganó por explicar que el SMI no destruye empleo —en 2021, a David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens—. Es un mito urbano. Como en muchos otros temas, las opiniones son diferentes”.

Jansen ha centrado su análisis de pruebas empíricas en la subida del 22% de 2019: “Ha tenido un impacto considerable en los salarios más bajos y un efecto pequeño en el empleo. El último ejemplo es un estudio de la OCDE que concluye que la subida del SMI aumentó la renta mensual media de las personas afectadas un 5,8%, mientras su empleo se contrajo un 0,6%, equivalente a unos 7.400 puestos de trabajo a tiempo completo”. “Existen estudios”, ha cotinuado Jansen, “que apuntan a efectos adversos algo mayores, pero ninguno de ellos se acerca a las pérdidas que pronosticaron algunas instituciones cuando se aprobó la medida”.

Ha hecho referencia a un análisis del Banco de España que estimaba la destrucción de 180.000 empleos, una “pasada de frenada” según el investigador de Fedea. “Aparte del efecto en el empleo, cabe señalar que la subida ha contribuido a una disminución de la desigualdad salarial. Por último, se ha observado un moderado efecto negativo en las horas de trabajo”, ha añadido. Desde 2019, la ocupación en España ha crecido de 19,8 millones a 21,08, mientras que la tasa de paro ha caído del 14% al 11,6%.

Por su parte, Zarapuz cree que “la positiva evolución del empleo en los últimos años a pesar del encadenamiento de impactos negativos lleva a descartar completamente el apocalipsis laboral que se predice ante cada subida del SMI en estos últimos años”. Considera que el impacto negativo sobre el empleo, “de haber existido”, ha sido muy pequeño, y centrado en una creación de puestos de trabajo algo menos intensa de la esperada. “Siempre hemos defendido que el impacto positivo de la subida del SMI sobre más de dos millones de trabajadores tenía un impacto positivo sobre la demanda interna, la actividad y el empleo que podría compensar la hipotética menor creación de empleo de las empresas ante la subida del salario mínimo”, ha comentado Zarapuz. “La subida del SMI achica el espacio competitivo de aquellos proyectos empresariales que no son capaces de generar el suficiente valor añadido y ofrecer unos salarios dignos y suficientes, y da más cancha de acción a las empresas que sí generan mayor valor añadido”, ha añadido el sindicalista.

El disenso entre estos dos expertos sí ha quedado claro ante la pregunta sobre futuros incrementos. “Yo pediría cautela”, ha comentado Jansen. Cree que al inicio de la legislatura anterior “existía un amplio margen por el bajo nivel del SMI —apenas creció durante la crisis económica en la etapa del PP en el Gobierno—, tanto en términos absolutos como relativos. Sin embargo, tras las últimas subidas el SMI se acerca al 60% del salario medio, lo que nos sitúa entre los países europeos con el SMI más alto”. “A partir de ahora”, ha indicado Jansen, “deben evitarse más saltos en el SMI. La mejor estrategia es acordar una senda gradual para el SMI con los interlocutores sociales que permite mantener el poder adquisitivo del SMI y evaluar, a continuación, sus impactos en el mercado laboral”.

El especialista de CC OO considera que “se puede y se debe seguir subiendo el SMI”. “El objetivo”, ha continuado Zarapuz, “es garantizar por ley que el SMI neto al menos suponga el 60% del salario medio neto, y en todo caso garantizar anualmente su poder adquisitivo. Hasta el momento, las subidas del SMI han sido compatibles con la creación de empleo. El esfuerzo de subir el SMI ya está hecho y asumido por la economía española, ahora se trata de mantener ese nivel mediante actualizaciones ordinarias anuales, que no requieran de actualizaciones extraordinarias tras varios años sin revisarlo”.

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