Las dos caras de Robert Lewandowski en el Barcelona | Fútbol | Deportes

Robert Lewandowski quería el brazalete del Barça. Ya lo había conseguido en el Bayern, donde había formado parte del consejo del equipo, un símil al grupo de capitanes; por supuesto, también en la selección polaca, en la que ejerce de líder en el vestuario y en el campo. Sin embargo, cuando Busquets y Jordi Alba dejaron el Barça, nadie en el grupo azulgrana pensó en Lewandowski. Y eso que contaba con la aprobación del cuerpo técnico: Xavi y sus colaboradores valoraban el profesionalismo del delantero en cada entrenamiento. “Es un placer verlo trabajar”, resumían, en su momento, desde el staff. “El míster siempre lo pone de ejemplo”, respondía, burlón, uno de los compañeros de Lewandowski en el Camp Nou. Entre la admiración de los entrenadores y el recelo del camerino, el polaco encontraba un apoyo común, el de siempre en su carrera: el gol. Cerró su primera campaña en el Barça con 33 dianas en 46 partidos.

A pesar de su acierto goleador, el grupo azulgrana eligió a De Jong y a Araujo para reemplazar a Busquets y Alba. “Robert es un tipo especial. Va a su bola, pero no nos sorprende. Por lo que nos cuentan, ya era igual en el Bayern y el Dortmund”, explica la misma voz del vestuario. Sin embargo, cuando Xavi anunció que se despedía del Barça a final de temporada, el delantero polaco levantó la voz. El 9 se unió al resto de líderes del grupo y, juntos, convinieron que había que hacer una comida para fortalecer al grupo. La reunión, en la que solo participaron los jugadores, se realizó en el domicilio del polaco. “Es el que tiene la casa más grande”, bromea un empleado de la entidad azulgrana. “En serio: se ha mostrado más comprometido”.

En 2024, Lewandowski ha marcado ocho goles, cuatro en los últimos tres partidos. Es decir, más de la mitad de sus dianas (15), las marcó en el último mes y medio. Ha despertado en un momento clave para el Barça: en la previa de los octavos de final ante el Nápoles en la Champions. “Los goles de Lewandowski llegan porque está jugando mejor. No hay secreto. No se va tanto de zona. Robert ha dado un paso adelante espectacular”, expuso Xavi, tras la victoria ante el Celta. El polaco, justamente, había sido uno de los más críticos con el entrenador. “Nunca nos ha molestado. Sabemos cómo es. Y de lo que se ha quejado, si creía que había que hacer tal cosa o la otra, nos lo ha dicho en la cara. Va de frente”, cuentan en el staff.

Lewandowski, en cualquier caso, sabía que necesitaba reaccionar. Su difícil carácter, sumado a su elevado salario (es el que más cobra de la plantilla en un club que no anda sobrado de fairplay financiero), había puesto su nombre en la diana de la dirección deportiva. Desde el entorno del polaco entendían que la entidad podía comenzar una campaña de desestabilización para que dejara el Barça a final de temporada, tal y como habían realizado hace dos temporadas con De Jong. Como en aquel entonces el neerlandés, Lewandowski también tiene claro su futuro. “No nos queremos mover de Barcelona”, subrayan desde el entorno del 9. Le quedan dos temporadas más de contrato. Su último año, sin embargo, está ligado a su rendimiento del próximo curso.

Con o sin brazalete, cerca o lejos del vestuario, más o menos crítico con Xavi, las dos caras de Lewandowski se defienden con goles. La historia de siempre en su carrera.

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