La ocupación de titulados en Formación Profesional crecerá en todos los sectores de aquí a 2035 | Formación | Economía

La ocupación laboral de los técnicos en Formación Profesional tenderá a aumentar en casi todos los sectores económicos de España de aquí a 2035, según las conclusiones del último Observatorio sobre la FP La Formación Profesional ante los retos sociales, elaborado por CaixaBank Dualiza y Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad. El informe, que estima que 3,8 de los 14 millones de oportunidades de empleo que se generarán en ese periodo corresponderán a graduados de FP, se centra en el papel central que esta formación tendrá ante retos sociales de envergadura como son el envejecimiento poblacional, la integración social, el abandono escolar temprano (a través de la FP Básica) e incluso la brecha de género.

De los 20 sectores económicos catalogados por la Clasificación Nacional de Actividades Económicas, la presencia de titulados de FP crecerá en todos salvo en tres (construcción, energía, gas y vapor e industrias extractivas). Por el contrario, donde más aumentarán será en la industria manufacturera, hasta alcanzar el 40,8 % de los profesionales del sector, de manera similar a la que se producirá en el sector sanitario y en “Otros servicios”.

Una ocupación que, por un lado, responde a las necesidades del tejido productivo, pero que también sigue una lógica básica: si aumenta el número de personas tituladas en FP, algo que sin duda sucederá tras la aprobación de la nueva ley de Formación Profesional, aprobada en 2022, previsiblemente también lo hará el porcentaje de ocupados con dichos estudios.

La FP y el envejecimiento poblacional

Factores como la demografía y las migraciones revelan hasta qué punto la Formación Profesional jugará un papel central e integrador a corto, medio y largo plazo. Y es que, aunque las proyecciones de natalidad en España, que ya es uno de los países más envejecidos del mundo (con todo el reto social, económico y sanitario que ello conlleva), contemplan un ligero repunte en la próxima década, “no alcanzará los valores mínimos necesarios para garantizar la sostenibilidad poblacional”, recuerdan en el informe.

Ahora bien, ¿por qué será la FP tan relevante? “En primer lugar, porque tiene un rol formador de jóvenes que apoyarán a nuestra sociedad más envejecida, tanto a nivel sanitario como de cuidados y otros servicios para la economía plateada (para personas mayores)”, indica Mónica Moso, responsable del Centro de Conocimiento e Innovación de CaixaBank Dualiza. “Pero también porque tiene un papel importante en la recualificación profesional de las personas mayores en edad de trabajar, entre los 55 y los 64 años; y porque además formará a personas para facilitar el reemplazo generacional del importante volumen de personas que se van a jubilar en los próximos años”, añade.

De hecho, el peso de los titulados con una FP de grado medio o superior en el mercado laboral español, que se sitúa hoy en el 24 %, pasará al 26 %, según el observatorio de CaixaBank Dualiza, un aspecto que se verá potenciado al poner en valor la propia FP, “para que los empleadores que han estado contratando a personas sin estudios profesionalizantes (es decir, ESO, Bachillerato y niveles educativos inferiores) se decanten [por la FP] y comprendan que los perfiles vinculados a la FP son más productivos que los demás”, apunta Juan Gamboa, investigador de Orkestra-Instituto vasco de Competitividad.

Por otra parte, señala, los perfiles de FP son los más preparados para abordar los cambios que están sufriendo las profesiones técnicas, a consecuencia de los cambios tecnológicos en los procesos de trabajo y de la transición hacia una economía sostenible.

FP e inserción laboral

Frente al ligero repunte de la natalidad antes mencionado, y de forma paralela, seguirá produciéndose un aumento de la población extranjera, que se acercará al 24 % en 2033. Ello, apuntan en el informe, planteará un reto importante a la hora de “facilitar la participación activa de las personas extranjeras en la vida económica y social del país, debido a que este es uno de los colectivos que sufre mayor riesgo de exclusión social al contar con menor nivel educativo, mayor tasa de abandono escolar y mayor desempleo”.

El desafío, sin embargo, no es exclusivo de la inmigración, por mucho que sea el sector más afectado: la población residente en España entre 26 y 64 años cuyos estudios no superan la educación obligatoria alcanza el 35,3 %, unas cifras que son aún mayores entre los hombres (38,6 %) y las personas extranjeras (44 %). En lo que respecta a la inserción en el mercado laboral, los datos indican que el desempleo de la población extranjera es mayor al español tanto en los hombres (16,2 % frente al 10,6 %) como, especialmente, en las mujeres (26 % frente al 13,7 %). Una tasa que, precisamente, “desciende entre aquellos extranjeros que han completado estudios de FP de Grado Medio respecto a los que cuentan con Bachillerato o educación obligatoria, lo que prueba el potencial integrador de la FP”, señalan desde CaixaBank Dualiza.

Actuar frente a este reto implica varias estrategias: por un lado, esgrime Moso, “el reconocimiento y acreditación de la experiencia profesional [como contempla la reforma de la FP] es un mecanismo importante para reconocer el nivel formativo real de las personas sin formación reconocida”. En segundo lugar, estimulando la realización de estudios de FP entre personas con bajo nivel educativo, algo que favorece la ley de 2022, “con enseñanzas que se han flexibilizado de manera importante a través de la modularización, un aspecto que facilita el que personas de mayor edad y con responsabilidades laborales y/o familiares puedan acceder a formación acreditable y acumulable que les permita aumentar su cualificación”.

En tercer lugar, fomentando la participación de las mujeres en los estudios de FP relacionados con las familias ce Ciencia y Tecnología (las llamadas disciplinas STEM), donde persiste una brecha de género importante; y, finalmente, a través de la prevención del abandono escolar temprano, donde la FP Básica tiene un papel fundamental.

La FP frente al abandono escolar temprano

“La FP Básica se entiende como un itinerario de reenganche al sistema educativo. Esto significa que aquellas personas que no tengan el título de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), puedan seguir estudiando dentro del sistema educativo en unos rangos de edad que se están ampliando y que van desde los 15 a los 21 años en función de distintas casuísticas”, explica Gamboa. Un puente que es clave para evitar el abandono educativo temprano, y que resulta aún más importante en aquellos colectivos donde ese abandono es mayor que la media, como es el caso de la población inmigrante. “El fin último de la Básica es que, una vez lograda, se siga estudiando el Grado Medio, lo cual otorga una cualificación con un valor de calidad en el mercado laboral”, añade.

Buenas prácticas en la FP Básica

El pasado 10 de noviembre, las fundaciones Empieza por Educar y CaixaBank Dualiza, junto a la Asociación FPEmpresa, reunieron en la facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid a más de 300 docentes y profesionales dedicados a la Formación Profesional Básica en el congreso FPB En Red, con el objetivo de visibilizar las mejores experiencias implementadas en España dentro de este nivel educativo, y así poder replicarlas en otros territorios. Según datos del Ministerio de Educación y Formación Profesional, apenas la mitad de todo el alumnado que inicia FP Básica se acaba titulando al pasar cuatro años.

Entre los modelos reconocidos destaca, por ejemplo, una iniciativa basada en el aprendizaje por proyectos del Centro Integrado de Formación Profesional Tony Gallardo, en Gran Canaria, que facilitó la integración de la población inmigrante. Y es que más del 40 % de los estudiantes participantes provienen de 10 países diferentes: Senegal, Guinea, Filipinas, Marruecos, Italia, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Gambia, Costa Rica y Camerún. Entre los retos que allí se plantearon figuraba Tendiendo puentes entre Canarias y África, que consistió en el desarrollo de puentes reales a escala que reflejaran los que se estaban creando entre las distintas comunidades del centro, a la vez que compartían distintos aspectos de sus respectivas culturas.

Con Navegando con la Básica, los alumnos tuvieron que diseñar y construir un barquito que representaba tanto sus orígenes como el trayecto que habían seguido hasta llegar al centro. Primero hicieron maquetas de papel a escala; luego, en el taller de madera, comenzaban la construcción; en Instalación y Mantenimiento construyeron las planchas metálicas para el soporte; y en Servicios Socioculturales y a la Comunidad idearon una investigación para saber qué contexto, mercado y realidad rodearía al barco, saber qué profesionales necesitarían e incluso diseñar un folleto turístico.

Mientras, en el Colegio Diocesano Santiago Apóstol, situado en Cabanyal (una de las zonas más deprimidas de Valencia), se implementó un proyecto que tenía como objetivo mejorar tanto la reinserción educativa de un alumnado en su mayoría del pueblo gitano como la propia convivencia en el centro. La iniciativa incluyó una asistencia integral por medio de becas, prácticas en empresas y Erasmus+, e involucró a toda la comunidad. Se reforzó la presencia de orientadores de etnia gitana, para que actuaran como referentes; y se implicó a los familiares para hacerles conscientes de la importancia de que sus hijos continuaran con su educación. Además, se celebraron asambleas semanales donde se discutieron los problemas cotidianos mediante el diálogo.

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