El destino escrito de Charlie Woods y Bronny James | Deportes

Charlie tiene 14 años. Sueña con ser golfista profesional. Bronny tiene 19. Sueña con jugar en la NBA. Ambos son jóvenes promesas estadounidenses. Y ambos son hijos de dos mitos vivientes, Tiger Woods y LeBron James, dos leyendas que en la parte final de sus carreras tutelan a unos niños que se han criado con parte de su destino escrito. Charlie Woods compite hoy y mañana con su famoso padre en el torneo PNC Championship (Movistar Golf, 20.00), un campeonato familiar por parejas y no oficial que en las últimas ediciones ha servido tanto para comprobar el estado físico del padre como para observar la evolución física y técnica del hijo. Bronny James debutó el pasado domingo en la Liga universitaria estadounidense (NCAA) con el equipo de los Trojans de California del Sur después de superar un problema cardiaco sufrido el pasado julio. En primera fila, claro, estaba el orgulloso papá James.

Bronny James, en su debut en la NCAA, junto a LeBron.Mark J. Terrill (AP)

Los vídeos comparando a padre e hijo inundan las redes sociales. El circuito americano de golf, PGA Tour, ha emitido uno en las últimas horas que reúne imágenes de Tiger y Charlie realizando los mismos gestos, desde golpes en el campo hasta celebraciones y contestaciones similares ante la prensa. Parecen dos calcos. Otro vídeo compara un tapón de Bronny a un jugador de Long Beach en su estreno hace unos días con un bloqueo del Rey James a Iguodala en las finales de la NBA.

Tiger Woods lucha contra la retirada. A punto de cumplir 48 años (el 30 de diciembre, curiosamente el mismo día que LeBron celebrará 39), el ganador de 15 grandes suspira por un último baile en el Masters de Augusta mientras sigue de cerca la carrera de su hijo, a quien incluso ha servido como caddie en un torneo júnior.

“Odio decirlo, pero lo voy a reconocer, ya lo ha hecho. Hace unas semanas yo no le di bien, y él dio un bombazo que me pilló”. Tiger ya admitió que Charlie ha conectado un drive a más distancia que él. Había en sus palabras esa mezcla de resignación y a la vez admiración por el progreso de su hijo, a quien ha adiestrado en el golf desde sus primeros pasos. Nada extraño cuando en su mansión esconde un green y cuando él mismo fue moldeado por su padre, Earl, antes de saber andar.

Fue un adiestramiento militar. El boina verde Earl Woods sirvió en la guerra de Vietnam y la disciplina impregnó la vida y la educación de su hijo. Eldrick Tont (el segundo nombre es tailandés por el origen de la madre, Kultida) fue apodado Tiger en recuerdo a un coronel del ejército amigo del padre con quién coincidió en las trincheras. Earl no dudó en emplear en el entrenamiento del niño cualquier táctica que le sirviera para endurecerlo. Aplicaba con él los métodos de tortura psicológica que había probado en la guerra y que enseñaría años después como profesor en una academia militar.

De esa infancia de látigo surgió Tiger, una máquina de ganar, un robot impasible en sus años de apogeo que ahora, como padre-entrenador de Charlie, ha evitado exhibir con su hijo, al menos públicamente, una dureza similar a la que Earl mostraba con él en su trato y en sus declaraciones. “No me copies a mí”, ha expresado Tiger en referencia al swing de Charlie; “copia a Rory [McIlroy], es el número uno del mundo, nunca le verás desequilibrado en un golpeo y le podrás pegar tan fuerte como quieras”.

Si el padre de Tiger acaparó cada instante en la preparación de su hijo, el de LeBron James ni siquiera existió para él. Se llamaba Anthony McClelland y desapareció cuando supo que su pareja, Gloria, estaba embarazada. LeBron Raymone James creció sin esa figura paterna, aunque con la rabia de su ausencia. “Mira, papá, que no hayas estado ahí es una de las razones por las que he crecido así y soy el que soy, por lo que me pongo tan terco cuando quiero conseguir algo”, escribió James años después sobre una carrera majestuosa que contempla cuatro anillos de campeón de la NBA.

La actitud de la estrella de los Lakers hacia Bronny, el mayor de sus tres hijos (Bryce y Zhuri se llaman los otros dos), es, como en el caso de Tiger, la de un hombre orgulloso. “¡Ni siquiera puedo decirles lo emotivo que ha sido el día de hoy para mí! ¡Estoy literalmente agotado y todo lo que puedo decir es: ‘Bronny, eres simplemente increíble’. Malditas sean las victorias y las derrotas que vendrán. ¡Ya ganaste el campeonato final y eso es la vida! ¡Orgulloso de ti, niño! Te amo”, comentó James después de que Bronny debutara en la Liga universitaria con cuatro puntos, tres rebotes y dos asistencias en 16 minutos de juego. Había superado así un paro cardiaco sufrido el 24 de julio que le ha alejado cinco meses de las pistas.

LeBron Raymone James, bautizado igual que su padre, es un base o escolta de 1,91m a quien el astro de la NBA prohibía jugar al fútbol americano y al hockey sobre hielo para que no se lastimara. Después de estudiar en el instituto de Sierra Canyon School, escogió la universidad de California del Sur antes de poder concursar en el draft de la NBA del próximo verano (igual que la promesa española Aday Mara). Como jugador universitario puede recibir ingresos de patrocinio y derechos de imagen, y ya ha participado en algunos anuncios con su padre. El joven es una mina de negocios, y una entrada por verle en su debut podía alcanzar los miles de dólares. Se estrenó con el número 6, aunque siempre había jugador con el 0 en honor a Russell Westbrook.

El último gran reto de LeBron James es coincidir en la NBA con Bronny (nunca un padre y un hijo han estado a la vez en la cancha en la Liga). Podría lograrlo la próxima temporada, última de su contrato con los Lakers, cuando cumplirá 40 años. Más difícil parece que Tiger y Charlie Woods disputen a la vez un torneo oficial. Aunque seguramente el Tigre ya habrá pensado en eso.

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